Cuadros dinamizantes
Diseñados para provocar un movimiento energético, mental, emocional o espiritual para ayudar a la sanación anímica.

Este movimiento es pasajero, mientras la persona mira y recuerda el cuadro.
Para provocar un movimiento con un efecto permanente en cualquiera de esos planos, se necesita realizar un plan de meditación que implica un mudras (posiciones de las manos), con recorrido de la mirada, y representarse mentalmente el problema relacionado con la propiedad curativa del cuadro. Mientras se mantiene la mirada en el centro de la imagen, o expresar a la imagen pictórica las sensaciones de lo que le está preocupando.
Todos los cuadros presentados tienen un valor curativo de un aspecto de la realidad humana, con valor universal para todas las personas. Depende de la necesidad individual el mayor o menor alcance reequilibrante.
* No se venden los originales sino copias de primera toma fotográfica, que mantienen intacto el valor energético. Si se tomaran copias de éstas, las nuevas reproducciones conservarán sólo el 30% del valor reequilibrante original.
Uso y Feng Shui de los cuadros
El feng shui es un arte milenario.
El que encara la posibilidad de armonizar un ambiente y a las personas que lo utilizan, viven o transitan por él, deben recordar que por la vista , la mirada , los cuadros que se colocan, por sus formas, colores, ángulos, enferman o sanan la mente, el ánimo, las energías. Actuar sobre la mente es una tarea de profesionales.
Acudir a una galería, mirar los cuadros, sentir la posibilidad de que sean armónicos en el lugar que queremos destinarle, sean agradables a la mirada, asegurarse de que también los demás comprendan el sentido de la armonía que ofrecen.
Esta serie de cuadros, diseñados con un valor de enorme impacto energético, resuelve todo el esfuerzo antes expresado.
Además de la fuerza expresiva de las pinturas, hay secretos escondidos en ellas, que va a encontrar combinando posiciones de las manos, llamadas mudras , con la observación del cuadro en el punto central. Pondrá su conciencia en un estado de alerta sensible para que las fuerzas ocultas en las líneas y colores, actúen sobre la mente, los sentimientos, y las energías.

En una sala de espera

En una oficina

En el hogar

En un edificio público o comercio

En un ascensor
Las 4 premisas del pintor
La cocina del pintor es su propia conciencia, su propio interior
El cuadro, su pintura, es el espejo de su propia necesidad de transmitir lo que siente, su belleza interior.
Es un gesto de adentro hacia fuera.
Si uno copia en las imágenes lo que ve afuera , en el mundo, capta la belleza exterior, la espeja en la obra como si uno mismo fuera la superficie reflejante. Pero si uno toma un estado especial de conexión con el propio interior, toca la belleza que espera escondida, y plasma en la pintura una parte de su alma.













